Uno de los artistas con mayor proyección a futuro, es Koldobika Jáuregui, escultor nacido en Alkiza, San Sebastián en 1959, y que se destaca por su muy buen trabajo empleando materiales como la madera, el hierro fundido y el metal.
Uno de los puntos a su favor, es ser autodidacta, lo que le permite desarrollar su propio arte, recibiendo una mínima influencia de las corrientes existentes. De este modo, sus creaciones son mucho más personales, íntimas.
La nueva tendencia escultórica que se viene dando en el País Vasco, está decidida a romper con los cánones establecidos por los artistas mayores, cuyos nombres son reconocidos a nivel mundial, como Chillida, Oteiza o Nagel.
El sentimiento de liberación que sienten las nuevas generaciones de escultores vascos en nada se asemeja a los sentimientos de aquellos grandes artistas que fueron capaces de colocar el arte en el pos-modernismo, y que buscaban constantemente asentar las identidad colectiva, persiguiendo para ello diversos mitos y tradiciones, y si no, creándolos.