El adelanto de la primera gran exposición de grafiti convocada por Banksy corrió como agua durante el fin de semana pasado. Y no es para menos porque es el primer gran evento después de la muestra que organizó en el 2005. Ahora no habrá ratas muertas ni cuadros famosos rotos, sino un túnel ferroviario lleno de grafitis de grafiteros de todo el mundo.
40 artistas callejeros de argentina, Estados Unidos, Noruega y Reino Unido, por nombrar algunos, se han dado cita para un evento en donde se verá mucha lata, pinceles y aerosoles. El lugar: el túnel del tren de la línea Eurostar, que conecta Londres con el continente europeo.
El Ayuntamiento de Salamanca otorga permisos para pintar grafitis en las calles, luego de que el artista complete una serie de requisitos y trámites. El objetivo es quitarle al grafiti su imagen negativa.
Entre los requisitos se cuenta la presentación de un boceto y la fotografía del lugar en el que iría el grafiti. El artista que solicite el permiso, tendrá que esperar una semana para la aprobación y concreción de la obra.
Lamentablemente no tenemos la imagen del grafiti subastado.
Para la alegría de quienes amamos la obra de Banksy hoy tenemos un nuevo récord de ventas de sus obras: se trata de un grafiti que está pintado en la calle Portobello de Londres y se ve a un pintor de aire bohemio que está escribiendo Banksy. El grafiti fue vendido ayer por 275.000 euros, luego de una puja por internet entre 69 ofertas.
Eso sí, el nuevo propietario del grafiti tendrá que asumir los costos de la extracción de su obra de la pared, ya que la misma está allí desde septiembre del año pasado, cuando misteriosamente apareció sin que se pueda ver a su autor.
Como sabéis, tengo un cariño muy particular por el arte público en todas sus formas de expresión y sin duda el grafiti es la forma más popularizada en nuestro tiempo.
Así que aquí va: Murphy y Asier, dos grafiteros madrileños, acaban de inaugurar un nuevo grafiti en las calles de la ciudad, sin especificar el sitio y que retrata al alcade Alberto Ruiz-Gallardón, la presidenta de la Comunidad, Esperanza Aguirre, y la concejal de Medio Ambiente, Ana Botella.