Retrato Desnuda 2002 es el retrato que el pintor británico Lucian Freud realizó de Kate Moss cuando la modelo se encontraba embarazada.
La obra es interesante por ser una excepción en la trayectoria retratística de Freud, quien utiliza siempre como Modelos a desconocidos, donde más fácilmente se reconocen los instintos y los deseos, bajo lo que el llama “la verdad de la carne”.
El cuadro Madrid desde Torresblancas, una espectacular vista de la capital española creada por el pintor Antonio López, es una de las obras más importantes de la escuela realista española.
Pintada entre 1976 y 1982, la imagen muestra una ciudad de colores fríos bajo un cielo pálido. Es la ciudad de Madrid, que aparece solitaria y onírica, a través de una técnica más cercana al realismo que al hiperrealismo. El dibujo, meditado y preciso, predomina sobre lo pictórico, aunque a diferencia de otras obras se deja llevar más por el trazo espontáneo, creando una atmósfera extrañamente viva, y al mismo tiempo inerte. Seguir leyendo »
Hasta el 25 de julio se puede visitar Wallpaper, el nuevo proyecto artístico de Emilio Lekuona (Barcelona, 1968), una propuesta en torno al concepto visual de la geisha. Artista multidisciplinar- videoartista, fotógrafo y diseñador de interiores y ambientes-, Lekuona es muy conocido por su cajas fotográficas de luz con escenas eróticas homosexuales en el hotel Axel de Barcelona.
Wallpaper es una mirada resuelta desde la evocación de la belleza femenina de la geisha, un acercamiento frío y decorativo construido a partir del imaginario icónico propio del diseño gráfico y del Pop. El papel es el soporte, sobre el cual fusiona con detallismo dibujos, collages, esbozos y pintura, cubriéndolos de trazos curvos y sensuales en blanco y negro que tornean sinuosamente las imágenes femeninas representadas.
Casi año y medio después de la inauguración de la Capilla de la Catedral de Mallorca, obra de Miquel Barceló (Felanitx, Mallorca, 1958), nos hemos sentido tentados a recordar esta compleja y monumental intervención, donde la visión contemporánea del texto bíblico emerge fundiéndose con el templo gótico preexistente del siglo XIII.
Una obra grandiosa y no solo por su imponente monumentalidad -una superficie cerámica de 300 metros cuadrados con vitrales de 12 metros de altura-, sino por ser una obra perfecta y compleja, tanto en su belleza expresiva como en su fuerza, donde la arcilla, materia que entronca con el arte más ancestral se abre y se contrae, se infla y se agrieta, para recrear iconográficamente la multiplicación de los panes y los peces y las bodas de Caná entorno al Cristo resucitado.