|
Entrevista a
Antoni Tápies, Completas entrevistas al
reconocido pintor Español y enterate sobre sus
reflexiones, opiniones , anécdotas , descubre
mas en esta Entrevista a Antoni Tàpies. |
Entrevista a Antoni
Tapies en Marzo de 2005
Por Miguel Ángel Muñoz
Entrar
en el estudio de Antoni Tàpies (Barcelona, España,
1923), es adentrarse en un universo inédito,
deslumbrante. Todo el espacio esta lleno de obras
recientes, de cuadros aún no terminados, pero que ya
llevan consigo la marca indiscutible del artista
catalán. Tàpies es un maestro del orden, un alquimista
del diálogo poético-pictórico. Ahora celebra ochenta
años de vida, y sesenta como artista, para homenajearlo
se han inaugurado diversas exposiciones en múltiples
ciudades de Europa, y una muy especial en la galería
madrileña Soledad Lorenzo. A la entrada de la exposición
encontramos una gran pintura, uno de esos homenajes que
Tàpies rinde de vez en vez a los maestros antiguos. Un
cuerpo tendido de un hombre decapitado, dibujado
sumariamente, asomado entre dos sábanas clavadas sobre
la superficie de la pintura, sábanas que evocan un
sudario y actúan al mismo tiempo como un telón de teatro
que se abre para revelarnos la escena, una confirmación
de su obra reciente. Tàpies ante todo, es un pensador
que se manifiesta a través de obras de arte, no es un
narrador ni un poeta, aunque como decía el crítico
español Juan Eduardo Cirlot tenga una pequeña parte de
lo primero y una mayor de lo segundo. Momento, pues,
para adentrarnos en la experiencia del artista, que
reflexiona sobre su evolución artística y su concepción
del arte. [MAM]
MAM - En estos días cumple ochenta años, ¿sigue estando
seguro de sus ideas sobre el arte, de su forma de
entender el mundo, o hay cambios importantes en su vida?
AT - Siempre he dicho que soy un poco como esos autores
que se dice que sólo han escrito un libro en su vida. Yo
he pintado un cuadro con muy pequeños cambios; en mi
camino, con todas las matizaciones necesarios, pero
siempre con una constante muy particular en mi carrera,
que es guiarme siempre por la filosofía de Oriente.
MAM - En estos tiempos tan “vanguardistas” e
“individuales” del arte, ¿ cree todavía en esa luz que
el artista aporta a la colectividad del hombre?
AT - Ahora soy más escéptico. Puede que esa idea de
artista que aludes sea un artificio, que el artista no
sirva para nada. Pero tengo una ilusión y cierta
esperanza en la cultura. Ésta me ha ayudado durante todo
mi proceso creativo, me ayuda a seguir viviendo, y desde
luego, a pintar constantemente mi mundo. A los ochenta
años estoy trabajando con la misma inquietud de cuando
era joven. Hay individuos que hacen salir la luz de su
interior con ejercicios de yoga; yo lo hago con una
meditación profunda delante de una imagen. Si a mí me
ayuda a tener una cierta concentración mental y a
encaminarme hacia una cierta visión más auténtica de la
realidad, tal vez también pueda ser útil para los demás.
Esta actitud, posiblemente, responde a una desconfianza
de los procesos y procedimientos racionalistas. Intuyo
la importancia de todo aquello emanado del inconsciente
y que puede tener una dimensión humana. Freud lo
denominaba subconsciente que, connotando algo inferior,
era como el saco donde se depositaban todos los despojos
o basura humanas. Ahora el mensaje del inconsciente
-gracias en parte a las lecturas de Jung- puede
aportarnos una visión positiva y útil para comprender
nuestra realidad cotidiana.
MAM - En casi toda su obra se percibe esa búsqueda
mística del mundo, ¿ considera que tiene algo de
religioso esos instantes pictóricos?
AT - Busco más bien algo divino-, lo pongo entre
comillas -, pero lo busco en las cosas materiales o en
mi vida cotidiana. Soy un “espiritualista materialista”.
Y en este sentido me siento próximo a ciertas ideas de
la ciencia y me intereso por libros de divulgación
científica. Me acompañan lecturas - que en realidad son
relecturas - de este tipo. La ciencia tiene algo de
espiritual y algunos científicos coinciden con una
visión del mundo que también me interesó y me sigue
interesando: Oriente y su filosofía. Bertrand Russel ya
decía que la ciencia es más espiritual y la materia
menos material de lo que comúnmente se piensa. En mí
existe una especie de gusto o sentimiento por lo
trascendente, pero en el sentido de buscar la
transcendencia en lo inmanente. La realidad material es
extremadamente profunda y refinada, tan bella que uno
experimenta un gozo religioso cada vez que se atiende a
lo más pequeño: una piedra, una hojita….
MAM - ¿ Cree que esa espiritualidad tiene un diálogo
constante con el arte? Se lo pregunto, porque siempre he
creído que su universo pictórico esta lleno de una
cierta luz espiritual.
AT - Ese diálogo se da en el sentido en el cual la obra
de arte puede provocar una transformación en la
conciencia del espectador. Yo hago como trucos de magia.
Curiosamente los monjes no utilizan la palabra “truco”,
pero provocan una suerte de estímulos con la misma
intención. Ellos hablan de “medios hábiles” para
provocar también un cambio en la conciencia: una suerte
de paradojas, unas propuestas muy chocantes o absurdas
dirigidas a los estudiantes para motivarles una
respuesta o explicación Ahora bien, en mí, esta
operación es muy instintiva. No busco el truco
intencionadamente, sino que surge de forma espontánea.
MAM
- En otras conversaciones que hemos tenido, siempre me
habla de la continuidad en la obra y su proceso. Pero,
observo que en sus últimas piezas hay una dimensión
dramática y trágica, pero también un signo de amor y de
dolor que abrasa otras voces. ¿ lo cree?
AT - Ese mensaje último que mencionas está muy presente.
En mi obra, el dolor es perceptible como todas las cosas
en la vida. Pero también hay maneras de aliviar este
dolor: he estado sereno, y en ciertos momentos amoroso.
Quizá cuando empecé a trabajar se vivía una época más
oscura: ya sabes cuál era la situación en España en la
segunda mitad de los cuarenta. También, después de la
Segunda Guerra Mundial, como a otros artistas de mi
generación, especialmente los expresionistas abstractos
y algunos pintores del círculo de París, se apoderó de
mí una depresión y un sentimiento de crisis en relación
a la cultura occidental. Por la época que me tocó vivir,
y quizás, por mi propio temperamento, es posible que
haya dominado esa oscuridad, no sé sí exageradamente.
Ahora los tiempos que le tocan a tu generación son
otros. Tal vez la edad te proporciona una cierta
perspectiva y una cierta objetividad que explica la
observación que haces. Pero también te digo que en toda
mi obra, aunque no es evidente, hay también centelleos
de esta idea de amor. Quizás una idea ya madura, que
sólo los años te puede dar.
MAM - ¿Hay otras cosas que lo han marcado tan hondamente
en su obra?
AT - Un hecho que me marcó mucho fue la enfermedad de mi
juventud. Esta marca ha sido y es fecunda. He vivido
“fenómenos” muy extraños parecidos a los que dan carta
de naturaleza los chamanes. Un chaman ha de tener la
experiencia de una enfermedad muy grave o la sensación
de morirse. Pues bien, yo he experimentado este proceso;
de joven cuando se me descubrió que tenía una lesión
tuberculosa en un pulmón coincidió con un ataque
cardiaco que me provocó una sensación de asfixia
tremenda. Tuve la sensación de morir; se me enfriaron
los miembros.
MAM - ¿ Sintió el miedo de morir en ese instante?
AT - Desde luego. Mi madre, que era muy religiosa, avisó
a un cura que me dio la extremaunción. Tal vez sea una
pedantería por mi parte situarme al mismo nivel que los
chamanes. Pero los chamanes son gente sencilla y
corriente como cualquiera, aunque tienen esta
hipersensibilidad. Y la enfermedad produce esta
hipersensibilidad. Hoy tengo como sabes otros problemas
de salud: la sordera que me causa una situación de
aislamiento. También padezco un problema en la vista que
puede transformarse en ceguera. Se trata de unas
lesiones en la mácula, justo en el centro de la visión.
No veo las cosas diminutas; por ejemplo, para leer
necesito una lupa y a distancia no veo con precisión.
Ahora parece que ese proceso irreversible se ha
estabilizado, como cicatrizado. Con todo, no me impide
pintar; porque cuando se mira un cuadro, uno no
concentra la mirada en un punto determinado, sino que
hace un recorrido con la vista y este me compensa las
manchas de visión vacías. Este estado de salud, me
provoca como te decía antes, una hipersensibilidad
privilegiada.
MAM - Esa búsqueda constante de un lenguaje inédito y
único desde varios frentes, ¿ tiene un límite o es más
bien interminable?
AT - Después de tantos años de estudiar te encuentras
que la realidad sigue siendo un misterio. El misterio
persiste, por lo menos en el hecho que no tenemos
creencias demasiado claras. Hay religiones - como el
cristianismo - que dan unas esperanzas más definidas,
más concretas, pues te dan la esperanza de alcanzar “el
cielo”. No es que no crea que debemos mantener ciertas
ilusiones, pero hay un momento insuperable, un misterio
total e insuperable: la muerte, que no tiene ninguna
respuesta.
MAM - Usted ha hablado de hacer una realidad auténtica.
Pero, ¿ considera que la belleza tiene un papel
importante o no?
AT - Jamás he pensado en realizar obras bellas. Marià
Manent me hizo una pregunta parecida y cuando le
respondí se quedo casi muda. . ¿ Cómo es posible - me
replicaba- que un artista no intente hacer cosas
bellas?. Nunca he sabido exactamente qué es la belleza.
En momentos digo que es como un premio que me ofrecen
cuando alguien dice: ¡Qué bello es lo que pintas! Aunque
en el fondo, y te lo digo muy convencido, nunca he ido
tras la belleza plástica, poética y artística. Es algo
que no va de acuerdo con mi vida. Pero bueno, si a
alguien le gusta lo que uno hace, pues ¡vale! , sea
cumplido la belleza, aunque uno no este de acuerdo ni
como artista ni mucho menos como autocrítico de la obra
propia.
Fuente:
revista.agulha.nom.br