Luego de siete años de trabajo, Miquel Barceló entra en la Capilla del Santísimo de la Catedral de Palma de Mallorca con un retablo de casi 14 metros de altura, que recubre las paredes de la misma. La magmánima obra, vecina a Gaudí y Jujol, es “una piel cerámica, que creó a golpes y puñetazos, y en la que recrea el milagro de los panes y los peces“, en palabras de su autor. En relación a las dificultades que surgieron durante la creación de la obra, sostiene que tuvo que medir el espacio con láser aplicando un punto de luz cada 20 centímetros para definir todas las asimetrías.
La cerámica corresponde a un único pedazo y funciona como un puzzle que se ha instalado en la pared a partir de las grietas naturales y sobre las que, además de sus palmas, están las de sus hijos pequeños. Es así como esta nueva pieza de Barceló, en contra de todo lo que sostenían, entra en la capilla gótica armónicamente, mostrando los mejor del arte actual. |
Publicado por monica kreibohm en - Miquel Barceló, Arquitectura, Escultura, Exposiciones, Noticias el 2 febrero, 2007




